¿Te has sentido alguna vez atrapadx en un torbellino emocional?

Esa sensación de vivir emociones contradictorias al mismo tiempo: sentir algo y, a la vez, justo lo contrario. La ambivalencia emocional aparece cuando convivimos con sentimientos positivos y negativos hacia nosotrxs mismxs, hacia otra persona o hacia una situación concreta. Y sostener esa falta de armonía mental puede resultar profundamente agotador.

El malestar que genera no saber dónde situarnos

En consulta —y también fuera de ella— cada vez es más frecuente observar cómo esta ambivalencia se traduce en malestar emocional. No saber desde dónde posicionarnos frente a alguien o algo genera confusión, inseguridad y desgaste interno.

Surgen entonces preguntas difíciles, pero necesarias:
¿A qué precio sostengo una relación que me aporta intensidad?
¿Cómo puedo identificar el daño que me provoca una relación que, al mismo tiempo, también me genera emociones positivas?

Relaciones ambivalentes: cuando lo que duele también engancha

Lo complejo de las relaciones ambivalentes es su capacidad para atraparnos. Recibir una de cal y otra de arena, sentirse cuidadx un día y ignoradx al siguiente, puede generar un fuerte vínculo emocional. Esa alternancia entre bienestar y malestar engancha, aunque resulte dañina.

Este tipo de dinámicas activan mecanismos psicológicos que refuerzan el apego, incluso cuando la relación nos hace sufrir.

Sesgos cognitivos y refuerzo intermitente

¿Por qué nos cuesta tanto identificar estas situaciones? En gran parte, porque entran en juego sesgos cognitivos que influyen en cómo interpretamos la realidad según nuestro estado emocional. Estos sesgos dificultan integrar tanto los aspectos positivos como los negativos de una relación.

Además, los sistemas de refuerzo intermitente (hoy te escribo, mañana desaparezco) favorecen el mantenimiento de estos vínculos. El cerebro responde a esta imprevisibilidad de forma muy intensa, haciendo que la relación resulte atractiva y adictiva, casi como si se tratara de una droga.

Tomar conciencia como primer paso

Reconocer la ambivalencia emocional no es fácil, pero es un paso fundamental para recuperar el equilibrio. Poner nombre a lo que sentimos nos permite cuestionar qué vínculos nos nutren y cuáles nos desgastan, y empezar a tomar decisiones más alineadas con nuestro bienestar emocional.

Neurobiología de la superdotación

La neurobiología de la superdotación estudia las características cerebrales que diferencian a los niños con altas capacidades intelectuales. Diversas investigaciones han demostrado que estas diferencias se manifiestan tanto en la estructura como en el funcionamiento del cerebro, y están influenciadas por la combinación de factores genéticos y ambientales.

Diferencias estructurales en el cerebro de niños superdotados

Los estudios neurocientíficos indican que los niños superdotados suelen presentar un mayor tamaño cerebral, especialmente en las áreas frontales y parietales, regiones clave para el razonamiento, la atención y la resolución de problemas.
Además, se ha observado una mayor densidad de conexiones neuronales, lo que permite una comunicación más rápida y eficaz entre distintas zonas del cerebro. Esta complejidad estructural favorece un procesamiento de la información más avanzado.

Funcionamiento cerebral y eficiencia cognitiva

En cuanto al funcionamiento cerebral, los niños con altas capacidades muestran una mayor eficiencia energética. Durante tareas mentales de dificultad baja o moderada, su cerebro consume menos energía que el de la población general. Sin embargo, ante tareas complejas, se produce una activación más intensa en áreas relacionadas con la memoria, el pensamiento abstracto y la resolución de problemas.

Con la práctica y el aprendizaje continuo, esta eficiencia aumenta aún más. A medida que dominan una habilidad, el cerebro necesita menos recursos para ejecutarla, especialmente en regiones asociadas a las funciones ejecutivas superiores, la planificación y el control emocional. Asimismo, estos niños suelen procesar la información con mayor rapidez, lo que refleja una comunicación más eficaz entre los distintos sistemas cerebrales.

Conclusión: cómo la neurobiología explica las altas capacidades

En resumen, la superdotación intelectual está asociada a un cerebro más eficiente, flexible y rápido. Estas características permiten a los niños superdotados resolver problemas con mayor agilidad, adaptarse mejor a tareas complejas y optimizar su aprendizaje a lo largo del desarrollo. La neurobiología ofrece así una base científica para comprender el potencial cognitivo de las altas capacidades.

La Dependencia no es mala

Vincularse a alguien significa buscar apoyo en otra persona asegurando la proximidad psicológica y física.

La paradoja de la dependencia

Me paro aquí a explicar la paradoja de la dependencia o, mejor dicho, interdependencia: cuanto más efectiva nos resulte, más independientes y empoderadxs (atrevidxs) nos volvemos. De esta manera, podríamos pensar que podemos aprovechar un vínculo afectivo en beneficio propio, ¿no?

El deseo de tener una relación cercana y la seguridad de que nuestra pareja estará presente cuando la necesitemos nos acompaña a lo largo de nuestro ciclo vital.

Actualmente se escuchan muchos mensajes del tipo: “la felicidad está en tus manos”, “cada unx tiene que velar por sí mismo, y no dejar que esa o esas personas que te importan perturben tu tranquilidad” o “es importante distanciarse emocionalmente si hay comportamientos de tu pareja que afectan tu paz”, etc. Si, en cambio, te sientes perturbado y no consigues esa “paz mental” o felicidad de la que tanto se habla, tienes, según dirían algunxs, un problema: estás demasiado “in” en el otro o ya eres “codependiente” y deberías aprender a poner “límites”.

Desmontando mitos sobre la dependencia

Ahora, desmontemos todos estos mitos. En primer lugar, la felicidad no solo depende de unx mismx, sino de muchas otras variables, en su mayoría sociales, que nos afectan cada día, como la precariedad laboral o las desigualdades de género o raza, entre otras. En segundo lugar, la dependencia no es una opción o una preferencia, sino un hecho. Además, lo mucho que te quieras, la información que tengas o lo trabajado que estés no van a disminuir tu dolor ni tus deseos de relacionarte afectivamente con los demás.

Una vez que hemos elegido pareja no tiene sentido preguntarse si hay o no dependencia porque siempre la hay y ello nos define y hace humanos.

La capacidad de actuar de manera independiente a menudo surge de la confianza y la seguridad de saber que contamos con el apoyo de alguien; he aquí de nuevo «la paradoja de la dependencia». Así que, podrías preguntarte: ¿cómo es posible que seamos más autónomos si dependemos tanto de otra persona?

La dependencia sana: cuidar sin poseer

Hablo de la dependencia que podríamos denominar “sana”, aquella que no implique posesión ni prohibiciones, sino cariño, consenso y cuidados. Aceptar la dependencia, pero manteniendo la identidad individual y los espacios propios, tan necesarios. Asimismo, manteniendo también otro tipo de relaciones afectivas igualmente importantes (porque no hay jamás que jerarquizarlas) como aquellas familiares o de amistad.

Refuerzo intermitente y efecto montaña rusa en las relaciones

refuerzo intermitente mejora relaciones

El efecto montaña rusa emocional es una experiencia frecuente en relaciones dependientes o con dinámicas disfuncionales. Describe un patrón de altibajos constantes, donde un día todo va bien y al siguiente parece desmoronarse. Este ciclo, conocido como refuerzo intermitente, puede generar una profunda adicción emocional.


¿Qué es el refuerzo intermitente?

El refuerzo intermitente es un concepto desarrollado por el psicólogo B. F. Skinner dentro de la teoría del condicionamiento operante. Se produce cuando una recompensa aparece de forma irregular e impredecible: a veces se obtiene y a veces no.

Este patrón provoca que la persona siga buscando ese resultado positivo, precisamente porque es incierto. La imprevisibilidad hace que el vínculo emocional se vuelva más intenso y difícil de romper.

Cómo afecta el refuerzo intermitente a una relación

El refuerzo intermitente actúa como una droga emocional. Alternar momentos de cariño y conexión con etapas de frialdad, distancia o conflicto crea un ciclo que mantiene a la persona enganchada a la relación.

Esta dinámica:

  • Refuerza la esperanza de que “todo volverá a ser como antes”.

  • Genera dependencia emocional.

  • Normaliza el drama como parte del amor.

  • Enseña a vivir en alerta constante.

Las relaciones basadas en estos altibajos se convierten en una montaña rusa emocional, donde la estabilidad desaparece y el bienestar depende del estado emocional de la otra persona.

Por qué cuesta salir de una relación con refuerzo intermitente

Las relaciones dependientes impulsadas por refuerzo intermitente no son solo un patrón psicológico: también tienen una fuerte base neuroquímica.

Nuestro cerebro libera sustancias como:

  • Dopamina, relacionada con el deseo, la motivación y la búsqueda de recompensa.

  • Oxitocina, la hormona del apego y la intimidad.

  • Serotonina, que regula el estado de ánimo y la estabilidad emocional.

  • Endorfinas, que actúan como analgésicos naturales.

  • Adrenalina y noradrenalina, que intensifican la emoción y el drama.

Estas sustancias combinadas pueden generar sensaciones muy intensas, similares a las del juego o las drogas. Por eso este tipo de relación se siente tan fuerte… y por eso es tan difícil romper el vínculo.

Una relación sana no debería sentirse como una montaña rusa

A diferencia de lo que ocurre en las relaciones disfuncionales, una relación sana se basa en:

  • Estabilidad emocional

  • Previsibilidad

  • Respeto mutuo

  • Seguridad afectiva

No requiere sacrificios constantes ni convivir con ansiedad o incertidumbre.
Si una relación es una montaña rusa continua, no es pasión: es refuerzo intermitente.

Conclusión: cómo romper el ciclo del refuerzo intermitente

El refuerzo intermitente crea un ciclo de recompensa y castigo que mantiene a las personas atrapadas. Identificar este patrón es el primer paso para salir de él.

Elegir relaciones que se basen en la tranquilidad, la coherencia y el respeto es fundamental para la salud emocional y el bienestar a largo plazo.