La Dependencia no es mala

Vincularse a alguien significa buscar apoyo en otra persona asegurando la proximidad psicológica y física.

Me paro aquí a explicar la paradoja de la dependencia o, mejor dicho, interdependencia: cuanto más efectiva nos resulte, más independientes y empoderadxs (atrevidxs) nos volvemos. De esta manera, podríamos pensar que podemos aprovechar un vínculo afectivo en beneficio propio, ¿no?

El deseo de tener una relación cercana y la seguridad de que nuestra pareja estará presente cuando la necesitemos nos acompaña a lo largo de nuestro ciclo vital.

Actualmente se escuchan muchos mensajes del tipo: “la felicidad está en tus manos”, “cada unx tiene que velar por sí mismo, y no dejar que esa o esas personas que te importan perturben tu tranquilidad” o “es importante distanciarse emocionalmente si hay comportamientos de tu pareja que afectan tu paz”, etc. Si, en cambio, te sientes perturbado y no consigues esa “paz mental” o felicidad de la que tanto se habla, tienes, según dirían algunxs, un problema: estás demasiado “in” en el otro o ya eres “codependiente” y deberías aprender a poner “límites”. Ahora, desmontemos todos estos mitos. En primer lugar, la felicidad no solo depende de unx mismx, sino de muchas otras variables, en su mayoría sociales, que nos afectan cada día, como la precariedad laboral o las desigualdades de género o raza, entre otras. En segundo lugar, la dependencia no es una opción o una preferencia, sino un hecho. Además, lo mucho que te quieras, la información que tengas o lo trabajado que estés no van a disminuir tu dolor ni tus deseos de relacionarte afectivamente con los demás.

Una vez que hemos elegido pareja no tiene sentido preguntarse si hay o no dependencia porque siempre la hay y ello nos define y hace humanos.

La capacidad de actuar de manera independiente a menudo surge de la confianza y la seguridad de saber que contamos con el apoyo de alguien; he aquí de nuevo «la paradoja de la dependencia». Así que, podrías preguntarte: ¿cómo es posible que seamos más autónomos si dependemos tanto de otra persona?

Hablo de la dependencia que podríamos denominar “sana”, aquella que no implique posesión ni prohibiciones, sino cariño, consenso y cuidados. Aceptar la dependencia, pero manteniendo la identidad individual y los espacios propios, tan necesarios. Asimismo, manteniendo también otro tipo de relaciones afectivas igualmente importantes (porque no hay jamás que jerarquizarlas) como aquellas familiares o de amistad.

Refuerzo intermitente y efecto montaña rusa en las relaciones

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El efecto montaña rusa emocional es una experiencia frecuente en relaciones dependientes o con dinámicas disfuncionales. Describe un patrón de altibajos constantes, donde un día todo va bien y al siguiente parece desmoronarse. Este ciclo, conocido como refuerzo intermitente, puede generar una profunda adicción emocional.


¿Qué es el refuerzo intermitente?

El refuerzo intermitente es un concepto desarrollado por el psicólogo B. F. Skinner dentro de la teoría del condicionamiento operante. Se produce cuando una recompensa aparece de forma irregular e impredecible: a veces se obtiene y a veces no.

Este patrón provoca que la persona siga buscando ese resultado positivo, precisamente porque es incierto. La imprevisibilidad hace que el vínculo emocional se vuelva más intenso y difícil de romper.

Cómo afecta el refuerzo intermitente a una relación

El refuerzo intermitente actúa como una droga emocional. Alternar momentos de cariño y conexión con etapas de frialdad, distancia o conflicto crea un ciclo que mantiene a la persona enganchada a la relación.

Esta dinámica:

  • Refuerza la esperanza de que “todo volverá a ser como antes”.

  • Genera dependencia emocional.

  • Normaliza el drama como parte del amor.

  • Enseña a vivir en alerta constante.

Las relaciones basadas en estos altibajos se convierten en una montaña rusa emocional, donde la estabilidad desaparece y el bienestar depende del estado emocional de la otra persona.

Por qué cuesta salir de una relación con refuerzo intermitente

Las relaciones dependientes impulsadas por refuerzo intermitente no son solo un patrón psicológico: también tienen una fuerte base neuroquímica.

Nuestro cerebro libera sustancias como:

  • Dopamina, relacionada con el deseo, la motivación y la búsqueda de recompensa.

  • Oxitocina, la hormona del apego y la intimidad.

  • Serotonina, que regula el estado de ánimo y la estabilidad emocional.

  • Endorfinas, que actúan como analgésicos naturales.

  • Adrenalina y noradrenalina, que intensifican la emoción y el drama.

Estas sustancias combinadas pueden generar sensaciones muy intensas, similares a las del juego o las drogas. Por eso este tipo de relación se siente tan fuerte… y por eso es tan difícil romper el vínculo.

Una relación sana no debería sentirse como una montaña rusa

A diferencia de lo que ocurre en las relaciones disfuncionales, una relación sana se basa en:

  • Estabilidad emocional

  • Previsibilidad

  • Respeto mutuo

  • Seguridad afectiva

No requiere sacrificios constantes ni convivir con ansiedad o incertidumbre.
Si una relación es una montaña rusa continua, no es pasión: es refuerzo intermitente.

Conclusión: cómo romper el ciclo del refuerzo intermitente

El refuerzo intermitente crea un ciclo de recompensa y castigo que mantiene a las personas atrapadas. Identificar este patrón es el primer paso para salir de él.

Elegir relaciones que se basen en la tranquilidad, la coherencia y el respeto es fundamental para la salud emocional y el bienestar a largo plazo.